opinión

 

Empleo basura en Dos Hermanas
Manuel Lay, coordinador local de Izquierda Unida.



     Basta analizar el empleo creado en Dos Hermanas en los últimos años para concluir que la receta laboral de nuestros gobernantes locales es la misma que la del PP: mejor un empleo malo que nada. La proliferación de grandes supermercados es el paradigma de esta filosofía en nuestra ciudad, basada en la creación de empleo sin importar mucho su calidad.

     Es posible que un trabajador de Carrefour, por poner un ejemplo, prefiera un puesto de trabajo precario y mal pagado a morirse de hambre; sobre todo si las sucesivas reformas sociales se han cargado casi el seguro de desempleo, dejando sin protección a la mayoría de los parados. Pero no es menos cierto que la alternativa a los empleos basura no tiene por qué ser el paro, sino empleos estables y bien retribuidos.

     Desde los tiempos del felipismo está demostrado que los empleos basura son contagiosos, incluso para las empresas sólidas y rentables, que van sustituyendo a los antiguos trabajadores por otros nuevos con condiciones infinitamente peores. Ya no se despide porque se pierde dinero, sino porque no se gana todo lo que se quiere. Altadis o Carrefour no están en la ruina precisamente, pero emplean este mecanismo para obtener mayores resultados o para trasladar el coste de errores en la gestión a los trabajadores o al Estado mediante el seguro de desempleo. O sustituyen puestos de trabajo fijos y con condiciones adecuadas (Altadis), o contratan empleos mal remunerados y mucho más precarios (Carrefour), o, lo que ya es el colmo, cierran para especular con los terrenos donde se asienta la fábrica (esperemos que no sea el caso de la "fábrica de latas"). Y así el deterioro se extiende a todo el mercado laboral.

     Ante este panorama, de nada sirve argumentar el crecimiento o la bajada de los índices de desempleo, esgrimidos por el PP en el Estado y por el PSOE en nuestra ciudad. En general, los países menos desarrollados de Europa crecen más que la media al tener también un mayor potencial de crecimiento. Por eso, a nivel estatal, nuestras tasas de crecimiento son superiores a las de Francia o Alemania pero inferiores a las de Grecia e Irlanda. Lo mismo pasa en Dos Hermanas, donde crecemos con empleo basura y, al mismo tiempo, por cada contrato de trabajo en una gran superficie destruimos tres empleos estables en el comercio local. Está comprobado: quienes contratan a trabajadores para Carrefour, con contratos por hora y a sueldos de risa, han llevado al paro a decenas de pequeños comerciantes, panaderías, pescaderías, carnicerías, librerías... Y, a cambio, ¿qué recibimos? ¿Para qué sirve el superávit financiero del Ayuntamiento, que funciona como una sociedad anónima, si no se dedica a mejorar los servicios comunitarios? Decía un pensionista hace unos meses, en El País, que "Dos Hermanas está de dulce" ¿Sabe ese buen hombre que todos los pensionistas de Bilbao tienen trabajadores sociales, que los visitan dos o tres veces a la semana, les lavan la ropa, les limpian la casa y los cuidan, mientras aquí disfrutamos de "servicios sociales basura"? Y, por favor, que no se me eche en cara aquello de "si la gente nos vota es porque lo hacemos bien": también el mafioso GIL tuvo mayoría absoluta en Marbella.

      Cuando la política de empleo está basada en la potenciación de los empleos precarios y las ETT, estamos creando un modelo de crecimiento de cimientos poco firmes. Además, con el abaratamiento continuo de la mano de obra vienen los bajos sueldos, lo que aumenta las dificultades para acceder a derechos básicos de calidad, como vivienda, educación, tercera edad, etc. Porque los costes de esos derechos sí que no son bajos, ni "precarios" ni "basura". Eso es una dictadura económica, no una democracia social.