opinión

 

NO A LA GUERRA POR EL PETRÓLEO
Carlos Benitez, candidato a la Alcadía


        El Gobierno de los EEUU, continúa todos sus preparativos, con el apoyo incondicional de José María Aznar, para bombardear a Iraq. Las cartas marcadas están echadas. Ya se ponen fechas y se manejan cifras: 3.000 bombas en 48 horas, sobre la castigada población de este país.

        Las bases americanas en Andalucía serán utilizadas para la destrucción de un pueblo inocente. Todo se prepara, con la participación de tropas españolas, para la muerte de niños, mujeres y hombres, cuyo único delito es residir en un país que posee potentes recursos petrolíferos, de los que el Gobierno de Bush se quiere apropiar para ponerlo al servicio de las grandes multinacionales del petróleo. Según Paul Harris, en el origen de la decisión de recurrir a la guerra, entre otros, estaría la decisión de Iraq, tomada en el año 2000, de realizar a partir de entonces sus transacciones petrolíferas en Euros en lugar de en Dólares, haciéndonos reflexionar seriamente al preguntarse posteriormente ¿qué pasaría si la OPEP decidiera lo mismo?

         Quienes tienen decidido el ataque, saben ya quienes serán sus víctimas y que lugares deben bombardear. Todo esta preparado para aquella noche sin luna. Hospitales, repletos de niños con leucemia como consecuencia del uranio empobrecido, escuelas, fábricas, puentes, calles, viviendas, carreteras, todo está en el punto de mira de las armas de destrucción masiva de la "coalición". Ante la cercanía de este crimen masivo, cuyo único objetivo es la hegemonía económica y el aumento de las cuentas de resultados, crecen cada día con más fuerza las voces contrarias a esta guerra inmoral. Los sectores sociales y culturales norteamericanos más avanzados de movilizan, millones de europeos se han manifestado en las principales ciudades de nuestro continente.

         La actitud de Francia y Alemania, a la que se han unido numerosos otros países, supone un serio revés para los que están dispuestos a llevar a cabo su aventura, aunque sea en solitario, en claro perjuicio de la autoridad de las NNUU. La irracionalidad de este eje encabezado por EEUU - Reino Unido - España les costará caro a estos guerreros en nombre de un mundo que no quiere guerra. Si la masacre se inicia, como parece probable, las contestaciones serán gigantescas, marcarán una nueva etapa y muchos entenderán que otro mundo es posible y necesario. Los agresores pueden ser los grandes derrotados.

        Sin embargo, necesitamos convencernos de que todavía es posible evitar la guerra entre todos, manifestaciones, concentraciones, firmas, remover conciencias con el argumento más sólido y humano, el rechazo de la violencia y la convivencia con Paz y Justicia.

       Aznar, sin argumentos, se queda solo.