opinión

 

2003 Año Europeo de la Discapacidad
Juan Antonio Jimenez Adame socio de ANIDI

 

        Veinticinco años tiene mi hijo Julián y jamás vi una oportunidad igual. Es su Año. Hay días y años para casi todo, el 8 de marzo el de la mujer, 1º de mayo de los trabajadores, día contra el cáncer, el del sida, el de..., no deja de ser curioso que se establecen siempre celebraciones de los sectores de la población que desde la sociedad de la opulencia, quizás sea más acertado decir capitalista, son considerados por ésta débiles o desprotegidos. Pero de todas formas, que oportunidad.

        Con motivo de esta celebración he leído en la revista que edita el Comité Español de Representantes de Minusválidos (Cermi.es) el testimonio personal de Ana Peláez (Ana no ve) en la que plantea: "dicen que 2003 será nuestro año; que con esto de ser mujer y tener discapacidad gente como yo estaremos de moda...!Vaya cosa! No crean que no confío en que habremos de aprovechar la ocasión para conseguir ciertas mejoras; es sólo el descorazonamiento que da encontrarte cara a cara con un mundo donde todo parece responder a una cuestión de modas, de márketing o de demagogia. ¿hasta cuando?."

        Se reflejan, en la misma revista, las propuestas para este 2003 del PP, PSOE y de Izquierda Unida.

        Consuelo Rumí (Secretaria de Políticas Sociales del PSOE) escribe: "El año Europeo, va más allá de las conmemoraciones solemnes, debe marcar el inicio de una legislatura fructífera de verdad; un mandato para que las instituciones autonómicas y municipales lideren políticas decisivas en el terreno de la integración laboral y de la accesibilidad". Propone elevar el cupo legal del empleo público reservado a minusválidos al 5%. Anima a que, desde las Instituciones, se rompan barreras arquitectónicas, de transporte y de comunicación. Adquieren, dice, "el compromiso de hacer de la situación de los discapacitados una de las grandes prioridades de nuestras políticas", comprometiendo la acción pública de su partido en las instituciones que gobiernan.

        Ambas opiniones te crean ilusión, una desde la cruda realidad de la vida de una persona con discapacidad dispuesta a aprovechar el momento para conseguir cosas y otra desde el compromiso político. Ambas se sitúan en un momento concreto, la celebración del año Europeo y las elecciones autonómicas y municipales. ¿ Y nosotros que hacemos? ¿nos conformamos con una "celebración solemne"? y a nuestro Ayuntamiento ¿le bastará con que le exijamos a los Amarillos la adaptación de los autobuses o a Renfe que nos facilite mayor accesibilidad?

        Considero que es el momento. Desde el punto de vista de padre, es el momento de subir nuestro nivel de exigencia para que Dos Hermanas sea de verdad, una Ciudad para Vivir...todos, con los mismos derechos. Los profesionales del sector, que también pintan en esto, deben vigilar para que la imagen que se de en estas celebraciones, sirva para sensibilizar a la opinión pública, obedezca a la realidad de la situación y de las necesidades, sin demagogias ni sensiblerías.

        Es el momento para nuestro Ayuntamiento, porque debe marcar el camino de ésta y próximas legislaturas, aprobando normas, estableciendo compromisos, dando ejemplo de cumplimiento de lo ya legislado, avanzando y haciéndonos avanzar.

        También, se pueden hacer "tres o cuatro cositas", salvar el Año Europeo como cualquier otra celebración y todos contentos con nuestras conciencias. Pero nos han animado, 400 expertos reunidos en el I Congreso Europeo sobre las Personas con Discapacidad, han marcado una importante pauta en sus conclusiones, la "Declaración de Madrid", que se está convirtiendo en la base de las políticas progresistas que se defienden hoy para este sector de población.

        El Ayuntamiento puede y debe hacer suya esta Declaración, convirtiéndola en el marco conceptual de acción durante el Año Europeo de las Personas con Discapacidad. No se trata de pretender acabar en unos meses con todas las barreras sociales por las que se producen las desigualdades, se trata de definir los principios, "señalar el norte" y que todas las actuaciones lleven esa dirección. Habrá tiempo y medios para todo, los que sufrimos esto, sabemos tener paciencia, pero nos gusta saber hacia donde vamos y hacia donde se orientan nuestras Instituciones.

        Espero no estar soñando, porque escribo esto con la ilusión de que es posible aquí y ahora, pero si no..., comencé diciendo que Julián tiene 25 años...