opinión

 

UN DÍA EN LAS CARRERAS
Manuel Lay, Coordinador Local IU LV-CA

Ha terminado la temporada de invierno en el Gran Hipódromo de Andalucía y nuestros gobernantes locales no han dicho ni mu. Ni de los resultados económicos, ni de la afluencia de público, ni siquiera han alardeado de los cuantiosos premios que se han llevado los apostantes de nuestra ciudad. ¿Por qué?

Porque el hipódromo, que ha costado más de 5.000 millones de pesetas a los nazarenos y las nazarenas, no era más que, como poco, un capricho de nuestro alcalde, una especie de pirámide faraónica con la que pasar a la posteridad, al más puro estilo Mitterrand (hay gente que piensa que hay algo más, pero no podemos caer en esos bulos para no ser acusados de nada, en fin).

Basta darse una vuelta por el recinto para ver lo desangelado que resulta pasar “un día en las carreras”. En el último día, sin ir más lejos, seríamos generosos si dijéramos que la asistencia de público llegó a las 100 personas (hay fotografías que lo confirman, por mucho que sea casi imposible encontrar en la prensa imágenes de las gradas). Y, la mitad de esas personas, ni siquiera eran de Dos Hermanas, a no ser que hubieran hecho un curso intensivo de francés y lo estuviesen practicando allí. Todo ello, por cierto, a pesar de que desde el ayuntamiento se ha animado a la población a pasar allí un inolvidable fin de semana de pic-nic.

Vistos los resultados, nuestros gobernantes locales deberían aplicarse ahora ese argumento con el que tanto presumen, el de “el pueblo es el que nos da la mayoría absoluta”, para reconocer que este mismo pueblo es el que les ha dado la “minoría absoluta” en el tema del hipódromo. En cuanto a las apuestas, pocos nazarenos y nazarenas se habrán enriquecido con ellas, si es que ha habido alguno. Eso sí, los habituales de E-Quiniela, los apostantes del país galo, habrán hecho su agosto en nuestra temporada de otoño.

Pero, en fin, lo que tenemos que preguntarnos es ¿y ahora qué?, o, más bien, ¿y en el futuro (no en el más inmediato, sino a medio y largo plazo) qué vamos a hacer? Pues, como se decía en una famosa serie televisiva de misterio e imaginación, “la verdad está ahí fuera”, y son los ciudadanos y las ciudadanas quienes tendrán que decidir. Desde el gobierno local y desde la oposición, habrá que hacer un esfuerzo por rentabilizar el coste de las obras, habrá que compensar a la ciudad por todo aquello que no se ha hecho en beneficio del hipódromo y habrá que hacer todo lo posible porque no se cierre el chiringuito sin haber recuperado la inversión.