machacando esparto

 

UN ESCRITOR OLVIDADO. VARGAS VILA
José Sánchez Gutierrez

José María Vargas Vila nació en Bogotá el 31 de marzo de 1860 y murió en Barcelona el 1 de abril de 1933. Escritor, político y diplomático, autor fecundo y muy discutido, anarquista del lenguaje, cultivó todos los géneros literarios.
Como político tuvo que emigrar de su patria por tomar parte directa en una guerra civil contra el dictador Francisco Francia. Como diplomático fue Encargado de Negocios y Ministro residente de la República de Ecuador en Italia y Cónsul General de la República de Nicaragua en España.
Durante la II República española se publicaron sus obras completas en la editorial catalana Ramón Sopena. De entre sus obras había 22 novelas, algunas de las cuales, como Ibis, María Magdalena, La demencia de Job o Los parias alcanzaron hasta cinco ediciones cada una. De sus tres novelas cortas es destacable Gestos de vida. De sus otras 11 obras literarias destaca Sombras de águilas. En filosofía tiene 7 obras, de las que cabe reseñar De los viñedos de la eternidad y Antes del último sueño. En cuanto a su trabajo histórico, publicó 7 volúmenes, de los que los más elocuentes y rotundos son Los césares de la decadencia y Pretéritas. En política tiene 6 obras, destacando Ante los bárbaros y Verbo de admonición y de combate. Alcanzó gran popularidad En el huerto del silencio como obra trágica.
Vargas Vila maneja el idioma castellano en su más fina expresión, con conferencias como Polen lírico.
En total, este escritor olvidado llegó a publicar 58 obras.
Hoy, en plena democracia juancarlista, no hay una editorial española capaz de publicar sus obras por el frontal ataque que hace a la Iglesia, los militares y el caciquismo en sus términos más correctos. En plena guerra civil española, el Ministerio de Instrucción Pública republicano editó y distribuyó gratuitamente lo que se puede llamar la obra cumbre de Vargas Vila, Ibis. Es en una de sus páginas donde se puede leer que "una mujer desnuda es una mujer armada.
Todo librepensador, o sea, toda persona que tiene independencia absoluta de dogmas religiosos, debe buscar sus obras y leerlas con fruición.